Hidradenitis supurativa (golondrinos): la ecografía cambia el diagnóstico
Actualizado: hace 2 horas
La hidradenitis supurativa —lo que en Colombia muchos llaman “golondrinos”— se diagnostica tarde y casi siempre solo con la mirada. Una revisión publicada el 21 de septiembre de 2026 en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology concluye que la ecografía de piel es hoy la única técnica de imagen con criterios diagnósticos validados para esta enfermedad, y propone usarla como herramienta de primera línea.
Qué encontró la revisión sobre la ecografía en hidradenitis supurativa
El trabajo, encabezado por la dermatóloga chilena Ximena Wortsman junto con autores de Estados Unidos, Hungría, Italia y Grecia, comparó el nivel de evidencia de cada método de imagen usado en hidradenitis supurativa. La conclusión es directa: la ecografía es la única con criterios diagnósticos validados, escalas de puntuación estandarizadas y consenso internacional multicéntrico. Eso la respalda para cuatro cosas concretas: diagnosticar, clasificar la gravedad, mapear antes de una cirugía y orientar el tratamiento.
El resto de técnicas —dermatoscopia, resonancia magnética, tomografía, PET-CT, tomografía de coherencia óptica, termografía infrarroja y microscopía confocal— quedan como complementarias o de papel limitado, con menor nivel de evidencia. Sobre la inteligencia artificial, los autores son prudentes: ven potencial para la detección temprana y para medir la gravedad de forma más uniforme, pero advierten que todavía falta validación y estudios en varios centros.
Qué significa para quien vive con golondrinos
La hidradenitis supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Produce nódulos dolorosos, abscesos que drenan y túneles bajo la piel, sobre todo en axilas, ingles, glúteos y debajo de las mamas. También se le conoce como acné inverso, aunque no es acné común.
El problema de fondo es que a simple vista no se ve lo que ocurre debajo. La ecografía muestra trayectos fistulosos, colecciones y grado de inflamación que el examen físico no detecta, y con frecuencia reclasifica a pacientes hacia formas más extensas de lo que parecían. En la práctica eso significa decisiones más ajustadas sobre cuándo escalar a tratamiento sistémico y sobre qué zona operar, y menos meses perdidos tratando como “un barro infectado” algo que era hidradenitis desde el principio. También ayuda a anticipar las cicatrices y queloides que deja la enfermedad cuando lleva años activa.
Hidradenitis supurativa en Colombia: qué hay hoy
La ecografía cutánea de alta frecuencia se realiza en el país, aunque no está en todos los centros y depende de un operador entrenado específicamente en piel: no es la misma lectura que una ecografía de partes blandas convencional.
En tratamiento, existen medicamentos biológicos con registro sanitario Invima, como el adalimumab y el secukinumab, que se usan en hidradenitis supurativa moderada a grave; la indicación, la dosis y la cobertura dependen de cada caso y de la ficha técnica vigente. A eso se suman antibióticos orales en ciclos, como la clindamicina con rifampicina, manejo del dolor, control de factores que empeoran los brotes (tabaquismo, sobrepeso, fricción de la ropa) y cirugía, incluido el destechamiento de los túneles. Ninguna de estas opciones se elige por autodiagnóstico ni por lo que funcionó en otra persona: la enfermedad es inflamatoria y crónica, y el plan se arma según la extensión real de las lesiones.
Contraindicaciones y efectos adversos de estos medicamentos
El adalimumab y el secukinumab se aplican en inyección subcutánea y reducen la respuesta inmune frente a algunas infecciones. Antes de iniciarlos se descartan tuberculosis latente y hepatitis B, y no se empiezan con una infección activa. Lo más frecuente son reacciones en el sitio de la inyección, infecciones de vías respiratorias altas y cefalea. El adalimumab obliga a cuidado especial en insuficiencia cardiaca y en antecedente de enfermedad desmielinizante. El secukinumab puede desencadenar o empeorar una enfermedad inflamatoria intestinal y favorece infecciones por hongos en boca y mucosas. Con ninguno de los dos se aplican vacunas de virus vivos.
La clindamicina con rifampicina se da por ciclos de varias semanas. La clindamicina produce diarrea y, con poca frecuencia, una colitis por Clostridioides difficile que obliga a suspenderla. La rifampicina tiñe de naranja la orina, el sudor y las lágrimas, puede afectar el hígado, por eso se controla con exámenes de sangre, y reduce el efecto de muchos medicamentos, entre ellos los anticonceptivos hormonales: durante el ciclo hay que usar otro método. Ninguno de los dos se usa si hay alergia conocida a ellos.
El adalimumab, el secukinumab, la clindamicina y la rifampicina son de venta bajo fórmula médica: los indica y los vigila un médico. Esta información es educativa, no constituye prescripción y no reemplaza la valoración médica. Los resultados varían según cada paciente.
Preguntas frecuentes sobre hidradenitis supurativa
¿Un golondrino siempre es hidradenitis? No. “Golondrino” describe un bulto doloroso en la axila y puede ser un absceso aislado. Lo que orienta a hidradenitis supurativa es que se repita, aparezca en varias zonas y deje cicatrices o túneles.
¿Duele la ecografía de piel? No. Es un examen no invasivo y sin radiación: gel sobre la piel y un transductor que recorre la zona.
¿Drenar el absceso resuelve el problema? Alivia el dolor de ese momento, pero no modifica el curso de la enfermedad. Por eso importa el diagnóstico completo y no solo el drenaje repetido.
¿Cuándo consultar? Ante bultos dolorosos que reaparecen en axilas, ingles o glúteos, sobre todo si drenan o están dejando cicatriz.
Si lleva meses con bultos que van y vienen, una valoración dermatológica permite saber si se trata de hidradenitis supurativa y en qué etapa está. Escríbenos por WhatsApp o agenda tu cita para revisar su caso.
Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo. Última revisión: octubre de 2026.



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