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Arrugas de expresión y toxina botulínica: cuáles responden y qué cuidados seguir

11 sept
6 min de lectura

Actualizado: hace 14 horas

Las arrugas de expresión son las que produce el movimiento repetido de los músculos de la cara: fruncir el ceño, levantar las cejas, entrecerrar los ojos al sonreír. El tratamiento consiste en relajar de forma temporal el músculo responsable con toxina botulínica tipo A, un medicamento de aplicación local que formula y aplica un médico. Es un procedimiento sencillo, pero la diferencia entre un resultado natural y una cara rígida está en qué zonas se tratan, con cuánto y en qué punto exacto.

Una aclaración sobre el nombre

El principio activo se llama toxina botulínica tipo A. En el habla corriente mucha gente dice bótox, como si fuera el nombre del tratamiento, pero en realidad es la marca de uno de los productos disponibles. En Colombia hay varias marcas con registro sanitario del INVIMA vigente. Cuál se usa lo decide el médico según el caso, y el nombre comercial no cambia nada de lo que hay que saber antes de aplicarlo. Este texto no recomienda ni respalda ninguna marca ni laboratorio en particular.

Qué arrugas responden y cuáles no

La regla es sencilla de entender: responde la arruga que aparece cuando uno gesticula y desaparece cuando la cara está en reposo. Esas son las arrugas dinámicas, y las que mejor resultado dan son las tres zonas del tercio superior: las líneas verticales del entrecejo, las líneas horizontales de la frente y las patas de gallo alrededor de los ojos.

Hay otras aplicaciones bien establecidas en dosis pequeñas: las líneas del puente de la nariz, la elevación discreta de la cola de la ceja, la sonrisa que muestra mucha encía, el mentón con aspecto empedrado y las bandas verticales del cuello. La toxina botulínica también se usa con fines médicos en la sudoración excesiva y en el apretamiento de los dientes.

No responde la arruga que ya está marcada con la cara quieta. Esa es una arruga estática, un pliegue instalado en la piel, y necesita otras herramientas: ácido hialurónico, bioestimuladores, láser o peelings. Tampoco responde la flacidez ni el descenso de los tejidos, y ningún tratamiento de este tipo levanta un pómulo caído. Cuando la arruga lleva años instalada, el manejo suele ser mixto: relajar el músculo para que deje de profundizarla y tratar el pliegue por separado.

Contraindicaciones y zonas donde nunca se infiltra

Hay zonas de la cara donde la toxina botulínica no se aplica, y la razón no es estética sino funcional: esos músculos son los que sostienen el párpado, cierran los labios o permiten tragar. Relajarlos produce efectos que duran meses.

No se infiltra cerca del borde de la órbita por dentro, porque la toxina puede difundir al músculo que eleva el párpado y causar caída del párpado superior. No se trata la parte baja de la frente en personas que ya tienen la ceja descendida o exceso de piel en el párpado, porque quedan con la mirada más pesada. No se aplica en el músculo que rodea la boca más allá de dosis mínimas y muy superficiales, porque compromete hablar, silbar y beber. No se infiltra profundo en el cuello, junto a la laringe, por el riesgo de dificultad para tragar. Y no se tratan los músculos que elevan la comisura de los labios sin una indicación precisa, porque se deforma la sonrisa.

La toxina botulínica no se aplica en el embarazo ni en la lactancia, ni sobre piel con infección activa en la zona, ni en personas con enfermedades neuromusculares como la miastenia gravis o el síndrome de Eaton-Lambert, ni en quienes han tenido una reacción alérgica previa al producto. Tampoco se combina con ciertos antibióticos del grupo de los aminoglucósidos sin advertirlo, porque potencian su efecto. Esos antecedentes se preguntan siempre antes, y por eso la valoración médica no es un trámite.

Efectos adversos posibles

Los más frecuentes son locales y pasajeros: dolor leve en el punto de entrada, enrojecimiento, morados pequeños y dolor de cabeza los primeros días. Menos comunes, y también temporales, son la caída del párpado o de la ceja, la asimetría entre un lado y el otro, y la sensación de pesadez en la frente. Cuando aparecen, se resuelven solos a medida que el efecto cede, y existen medidas que ayudan mientras tanto. Rara vez, si la toxina difunde más allá de la zona tratada, puede haber dificultad para tragar o para hablar: eso requiere consulta médica inmediata.

Las primeras horas: qué no hacer

El cuidado inmediato busca una sola cosa: que la toxina se quede donde se puso. Durante las primeras cuatro horas no conviene acostarse ni agacharse con la cabeza por debajo del pecho. Durante las primeras 24 horas no se debe masajear, frotar ni presionar la zona tratada, lo que incluye maquillarse con brocha, dormir boca abajo y usar gafas o diademas que aprieten la frente.

También se evitan el calor intenso y todo lo que aumente la circulación en la cara el mismo día: sauna, turco, jacuzzi, sol directo prolongado y alcohol. No se programan otros procedimientos faciales, como limpiezas, láser o masajes, en la misma semana sin que el médico lo indique.

Sí se recomienda, en cambio, gesticular de forma normal en las horas siguientes: fruncir el ceño, levantar las cejas y sonreír varias veces. El movimiento favorece que la toxina botulínica se fije en el músculo tratado.

Cuándo volver al ejercicio

El ejercicio intenso se retoma a las 24 horas. La recomendación habitual es esperar ese día completo por dos motivos: el aumento de circulación y el calor pueden favorecer que la toxina difunda fuera del músculo, y las posiciones con la cabeza abajo, frecuentes en yoga, pilates, spinning y levantamiento de pesas, son justamente las que conviene evitar.

Caminar, trabajar y hacer vida normal se puede desde el mismo momento. Si el plan incluye entrenamiento de alta intensidad, lo práctico es dejar la aplicación para el final del día y reanudar al día siguiente.

Qué esperar después

Quedan unas ronchas pequeñas en los puntos de aplicación que desaparecen en minutos, y a veces un morado pequeño. El efecto no es inmediato: empieza a notarse entre el tercer y el quinto día y alcanza su punto máximo alrededor de las dos semanas. Por eso la cita de control se hace a los quince días, que es cuando tiene sentido ajustar si alguna zona quedó despareja.

La duración habitual va de tres a seis meses y depende de la dosis, de la zona y de la fuerza del músculo de cada persona. Repetir antes de tiempo o subir la dosis por cuenta propia no alarga el efecto y sí aumenta el riesgo de una cara sin expresión.

Preguntas frecuentes

¿Voy a quedar sin expresión?

No, si la dosis se ajusta a la fuerza del músculo y se respetan los puntos. La cara congelada es consecuencia de tratar de más o de aplicar sin plan, no del procedimiento en sí.

¿Es lo mismo bótox que toxina botulínica?

El tratamiento es la toxina botulínica tipo A. Bótox es una marca comercial que se volvió de uso común, igual que pasó con otras palabras. Hay varias marcas con registro del INVIMA y el médico elige según el caso.

¿Si dejo de aplicarme, quedo peor?

No. El músculo recupera de forma gradual su movimiento y la arruga vuelve a como estaba, no peor. Lo que cambia es la comparación con el resultado tratado.

¿A qué edad se empieza?

No hay una edad fija. Se valora cuándo la arruga empieza a quedar marcada en reposo; antes de eso, el manejo razonable es fotoprotección y cuidado de la piel.

¿Qué hago si se me cayó un párpado o una ceja?

Consultar con quien aplicó. Es poco frecuente, es temporal y existen medidas que ayudan mientras pasa. Lo importante es no intentar corregirlo con más aplicaciones por fuera de control médico.

La toxina botulínica es un medicamento de venta bajo fórmula médica: la indica y la aplica un médico después de valorar a la persona. Esta información es educativa, no constituye prescripción y no reemplaza la valoración médica. Los resultados varían según cada paciente.

¿Quiere saber si sus arrugas son de las que responden? Agendar valoración por WhatsApp.

Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo (Universidad El Bosque), docente universitario e investigador. Última revisión: octubre de 2026.

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