Verrugas corporales: acrocordones del cuello, fibromas y verrugas comunes
Actualizado: hace 4 días
Lo que la gente llama verrugas en el cuerpo casi nunca es una sola cosa. En consulta el nombre cubre sobre todo dos grupos: los acrocordones o fibromas laxos del cuello y las axilas, que no son virales, y las verrugas comunes de manos y pies, que sí las produce el virus del papiloma humano. Distinguirlos importa porque el tratamiento cambia. Las lesiones de la zona genital tienen su propio artículo.
Acrocordones y fibromas laxos
Son pequeñas bolsitas de piel blanda, del color de la piel o algo más oscuras, unidas por un tallo fino. No los causa ningún virus y no se contagian. Salen donde hay roce: cuello, axilas, párpados, ingles, debajo del busto y en los pliegues. Aumentan con la edad, el sobrepeso, la resistencia a la insulina, el embarazo y los antecedentes familiares. Molestan porque se enganchan con la ropa o las cadenas, o porque se torsionan, se inflaman y duelen.
En las mismas zonas aparecen también queratosis seborreicas: placas elevadas color café o negro, de superficie rugosa, que parecen pegadas sobre la piel. Tampoco son contagiosas.
Verrugas comunes
Son ásperas al tacto, con puntos oscuros diminutos en la superficie, y se localizan sobre todo en dedos, dorso de las manos, alrededor de las uñas, rodillas y planta del pie, donde el peso las aplana y duelen al apoyar. Se contagian por contacto y se autoinoculan: rascarse, morderse la piel de alrededor de la uña o afeitarse encima las disemina a la piel vecina.
¿En qué se diferencian de un lunar?
Un lunar es una lesión pigmentada con color y borde más definidos. El acrocordón es blando y cuelga; la queratosis seborreica es rugosa o cerosa. En lesiones pequeñas u oscuras la diferencia no siempre es evidente, y por eso se revisan con dermatoscopia antes de retirarlas: una lesión que sangra sin motivo, crece rápido, cambia de color o tiene bordes irregulares merece otra evaluación.
Métodos de eliminación
No hay un método único. Se elige según el tipo de lesión, el número, la zona y el tipo de piel, con más prudencia en pieles que pigmentan fácil. Todos son ambulatorios.
Resección por microcirugía: con anestesia local se retira la lesión completa con tijera de precisión o bisturí. Es lo indicado en lesiones grandes, cuando conviene enviar tejido a estudio o cuando se busca la cicatriz más discreta.
Curetaje: se raspa la lesión con una cureta después de anestesiar; funciona bien en verrugas gruesas y queratosis seborreicas, y suele combinarse con cauterización de la base.
Electrofulguración y cauterización: una corriente de alta frecuencia destruye la lesión de forma controlada. Es rápida y muy útil cuando hay muchos acrocordones pequeños en una misma sesión. Más sobre electrofulguración.
Láser: precisión en zonas delicadas como los párpados y en lesiones numerosas, con poco sangrado. Crioterapia: nitrógeno líquido, la opción clásica en verrugas comunes, casi siempre en varias sesiones. Para comparar sesiones y costos entre técnicas en verrugas virales, ver cómo quitar verrugas.
Cuidados después
Queda una costra pequeña que cae sola en pocos días. No arrancarla, mantener la zona limpia y seca, evitar perfumes y exfoliantes encima y usar protector solar en cara y cuello una vez cicatrice, porque la piel recién tratada se mancha con facilidad. Los tiempos y resultados varían entre personas.
Preguntas frecuentes
¿Los acrocordones se pueden quitar en casa?
No se recomienda. Cortarlos, amarrarlos con hilo o aplicar ácidos caseros causa sangrado, infección, manchas y cicatrices que un procedimiento simple en consulta evita.
¿Vuelven a salir?
La lesión retirada no vuelve a crecer en el mismo punto, pero pueden aparecer nuevas en zonas con roce similar, según la predisposición de cada persona.
¿Hay que analizar la lesión?
No siempre. Si hay duda sobre el tipo de lesión o cambios recientes, se envía a estudio. Cómo es una biopsia de piel.
Verrugas en la zona genital: VPH, identificación y vacunación. En video: serie sobre verrugas en hombres y mujeres.
Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo. Última revisión: septiembre de 2026.



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