Cáncer de piel: cómo sospecharlo y cómo se opera
Actualizado: hace 6 horas
La mayoría de los cánceres de piel no duelen ni pican al comienzo, y esa es justamente la razón por la que llegan tarde a consulta. Se ven como una lesión que no termina de sanar, un lunar que dejó de parecerse a los demás o una costra que se cae y vuelve a salir en el mismo punto. En Colombia, con radiación ultravioleta alta todo el año y una altitud que la aumenta aún más en Bogotá, la exposición acumulada es mayor de lo que la gente supone.
Señales para sospechar
Hay tres motivos claros para pedir una revisión. El primero es la herida que no cierra: una lesión que lleva más de cuatro a seis semanas sangrando de a poco, formando costra y abriendo otra vez, sobre todo en la cara, la nariz, las orejas o el cuero cabelludo. El segundo es la lesión nueva que crece: una pápula perlada y brillante, una placa rosada áspera o un nódulo que aumentó de tamaño en pocos meses. El tercero es el lunar que cambia.
Para los lunares la guía más conocida es el ABCDE: Asimetría entre las dos mitades, Bordes irregulares o mal definidos, Color con varios tonos dentro de la misma lesión, Diámetro mayor de seis milímetros y Evolución, es decir, cambio de tamaño, forma, color o síntomas en el tiempo. La E es la letra que más pesa: un lunar estable durante años preocupa mucho menos que uno que cambió en meses.
Hay dos señales adicionales que conviene conocer. La del patito feo: entre todos los lunares de una persona, el que se ve distinto a los demás merece revisión aunque cumpla poco del ABCDE. Y las lesiones bajo las uñas: una banda oscura nueva o que se ensancha, sobre todo si compromete la piel alrededor de la uña, debe evaluarse siempre.
Quién tiene más riesgo
Piel clara que se quema con facilidad, antecedente de quemaduras solares con ampollas, trabajo o deporte al aire libre, muchos lunares, antecedente familiar o personal de cáncer de piel, uso de cámara de bronceo y tratamientos que bajan las defensas. La piel morena también desarrolla cáncer de piel, con frecuencia en palmas, plantas y uñas, donde nadie mira: por eso el examen completo incluye esas zonas.
Cómo se estudia la lesión
La consulta empieza con el examen de toda la piel y con dermatoscopia, que permite ver estructuras que no se aprecian a simple vista y decide qué lesiones se vigilan y cuáles se biopsian. Cuando hay sospecha, el diagnóstico se confirma con una biopsia de piel. Ninguna imagen ni aplicación de celular reemplaza ese estudio: el diagnóstico de cáncer de piel se hace en el microscopio.
La cirugía y la reconstrucción
En Estudio Derma realizamos la cirugía del cáncer de piel y su reconstrucción. El procedimiento se hace con anestesia local, de forma ambulatoria: se extirpa la lesión con un margen de piel sana alrededor y se envía la pieza a estudio para confirmar que los bordes quedaron libres.
La parte que define el resultado estético es la reconstrucción. En la cara, cerrar en línea recta no siempre es posible ni conveniente: la incisión se planea siguiendo las líneas naturales de la piel y los bordes de cada unidad de la cara, y según el defecto se usa un cierre directo, un colgajo con piel vecina o un injerto. Esa planeación es la diferencia entre una cicatriz que se disimula y una que queda a la vista, y es parte del entrenamiento del dermatólogo en cirugía dermatológica.
Algunos tumores, por su tipo, su tamaño o su ubicación, requieren técnicas o manejo conjunto con otras especialidades. Cuando es el caso lo decimos en la consulta y se coordina la remisión; no todos los casos se resuelven en el mismo sitio y eso también hace parte de un buen manejo.
Después de la cirugía
Los puntos se retiran según la zona, entre cinco y catorce días. La cicatriz pasa por una fase roja y firme durante semanas y luego se va aclarando; el cuidado en ese periodo, con protección solar estricta y masaje cuando se indica, influye en cómo queda. Si la cicatriz evoluciona gruesa o retráctil existen tratamientos para mejorarla, que explicamos en tratamiento de cicatrices de cirugía.
Quien tuvo un cáncer de piel tiene más probabilidad de tener otro, así que el control periódico de toda la piel deja de ser opcional.
Preguntas frecuentes
¿Quitar un lunar hace que el cáncer se riegue?
No. Es uno de los mitos que más retrasa el diagnóstico. Extirpar y estudiar una lesión sospechosa es lo que permite tratarla a tiempo.
¿Se puede quemar o cauterizar un lunar sospechoso?
No, y es un error serio. Destruir la lesión sin estudiarla elimina la evidencia: si era un cáncer, sigue creciendo en profundidad bajo una cicatriz aparentemente sana.
¿Cada cuánto debo revisarme los lunares?
Para una persona sin factores de riesgo, una revisión anual es razonable. Con muchos lunares, antecedente familiar o un cáncer de piel previo, el intervalo lo define el dermatólogo y suele ser más corto.
¿En Bogotá hace falta protector solar si no hay playa?
Sí. La radiación ultravioleta atraviesa las nubes y aumenta con la altitud. En Bogotá la exposición diaria en la calle o junto a una ventana es un factor real de daño acumulado.
Video del Dr. Daniel Cuestas sobre lunares y cáncer de piel
En este video el Dr. Daniel Cuestas repasa las señales que hacen sospechar de un lunar.
Los resultados varían según cada paciente; esta información no reemplaza la valoración médica.
Si tiene una lesión que no sana o un lunar que cambió: Agendar revisión de lunares por WhatsApp.
Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo (Universidad El Bosque), docente universitario e investigador. Última revisión: septiembre de 2026.



Comentarios