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Maquillaje: diez mitos, y uno que sí le está costando la piel

17 sept
4 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

El maquillaje carga con culpas que no son suyas y, al mismo tiempo, se le atribuye una virtud que no tiene. Empiezo por esa última, porque es la que de verdad importa.

1. «Mi base tiene factor 30, con eso ya estoy protegida»

Este es el mito de la lista con peores consecuencias, y hay evidencia directa. Cuando se fotografió con luz ultravioleta la cara de personas que se aplicaron una crema con factor de protección frente a otras que usaron protector solar, la crema dejó sin cubrir el 17 % del rostro contra el 11 % del protector; en los párpados, 21 % contra 14 % (Lourenco y cols., PLOS ONE, 2019). Se aplica en capa mucho más delgada, se distribuye peor y casi nunca se reaplica.

La buena noticia es que no hay que elegir: al poner protector solar y encima el maquillaje con filtro, la protección efectiva y la uniformidad de la cobertura mejoraron (Kim y cols., Skin Research and Technology, 2021). El maquillaje suma, no reemplaza.

2. «Es lo mismo, total los dos traen filtro»

No son la misma categoría ni tienen el mismo desempeño. Al analizar 35 cosméticos con factor declarado, siete no cumplían la exigencia de protección frente a la radiación ultravioleta A y solo ocho resultaron suficientemente fotoestables (Séhédic y cols., Archives of Dermatological Research, 2009). Un filtro que se degrada con la luz y una etiqueta que no dice nada sobre reaplicar es mala combinación.

3. «La piel necesita respirar, hay que dejarla un día sin maquillaje»

La piel no respira por los poros. Parte del oxígeno de la epidermis llega por difusión desde el aire, pero esa difusión abastece apenas los primeros cuatro décimos de milímetro, y una capa de maquillaje no la bloquea (Stücker y cols., The Journal of Physiology, 2002). El descanso que la piel sí agradece no es de oxígeno: es de producto mal retirado y de fricción al desmaquillar.

4. «Tengo acné, mejor no me maquillo»

En un ensayo con cincuenta pacientes con acné, quienes recibieron instrucción dermatológica sobre limpieza y maquillaje no empeoraron su acné y sí mejoraron de forma significativa su calidad de vida (Matsuoka y cols., The Journal of Dermatology, 2006). El problema no es maquillarse: es qué fórmula y cómo se retira. Prohibirle el maquillaje a alguien con acné le quita algo que le está ayudando a sostener el tratamiento.

5. «El maquillaje tapa los poros y por eso se ven más grandes»

Lo que dilata el poro de forma visible es el tapón de sebo y queratina que se forma adentro, no el pigmento que queda encima. Un producto no comedogénico bien retirado no agranda el poro; uno comedogénico, o cualquiera que se deje puesto para dormir, sí favorece el tapón que lo ensancha.

6. «Las brochas y esponjas se lavan de vez en cuando»

Los números de este estudio son incómodos. Entre el 79 % y el 90 % de los productos usados que donaron consumidores estaban contaminados con bacterias. Las esponjas fueron lo peor: el 93 % nunca se había lavado y el 64 % se había caído al piso y se seguía usando; había hongos en más de la mitad (Bashir y Lambert, Journal of Applied Microbiology, 2020). La esponja húmeda guardada en un cajón es el peor escenario posible.

7. «Prestar el labial o probar en la tienda no tiene riesgo»

El mismo trabajo documentó contaminación en labiales, brillos, delineadores y máscaras ya usados. Compartirlos traslada microorganismos entre personas, y la zona de los ojos es donde eso tiene más consecuencia. Los probadores de tienda son, por definición, productos compartidos.

8. «El rímel se usa hasta que se seque»

Cuando se seca ya lleva meses acumulando aire, pestañas y bacterias adentro. Se descarta a los tres meses de abierto. Y nunca agregarle agua ni saliva para revivirlo: eso es sembrarle un cultivo.

9. «El maquillaje envejece la piel»

No hay evidencia de que el maquillaje por sí mismo acelere el envejecimiento. Lo que sí está demostrado como motor del envejecimiento cutáneo es la radiación ultravioleta acumulada, y ahí el maquillaje con filtro juega a favor. El daño mecánico real viene de frotar al desmaquillar, sobre todo en el párpado, que tiene la piel más delgada de la cara.

10. «Si dice no comedogénico, no me salen granos»

Conviene saberlo: «no comedogénico» no tiene una definición regulatoria uniforme ni una prueba obligatoria estandarizada. Es una afirmación del fabricante. Reduce la probabilidad, no la elimina, y no cubre reacciones a fragancias o conservantes, que son otra cosa distinta del comedón.

Los mitos del cuidado de la piel en general, incluido el del protector solar que casi nadie aplica en cantidad suficiente, están en once mitos sobre cosméticos.

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Esta información es general y no reemplaza la valoración médica. Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo (Universidad El Bosque), miembro de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Última revisión: septiembre de 2026.

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