Herpes zóster o culebrilla: síntomas, tratamiento y vacuna
Actualizado: hace 13 horas
El herpes zóster, conocido en Colombia como culebrilla, no es un herpes labial que se corrió de sitio: lo produce el virus de la varicela, que queda dormido en los ganglios nerviosos después de la varicela de la infancia y se reactiva años o décadas más tarde. Por eso aparece en una franja de piel de un solo lado del cuerpo y duele antes de que se vea nada. Aquí explicamos cómo reconocerlo y por qué la consulta no puede esperar.
Si lo que tiene son ampollas que se repiten siempre en el mismo punto del labio, lea herpes labial; si las lesiones están en la zona genital, lea herpes genital. Son virus distintos y el manejo también lo es.
¿Cómo se reconoce la culebrilla?
Casi siempre empieza sin lesiones visibles: dolor, ardor, picazón o una sensibilidad rara al roce de la ropa en una zona concreta de la piel. Entre uno y cinco días después salen grupos de vesículas sobre fondo rojo que siguen el trayecto de un nervio, en una banda que no cruza la línea media del cuerpo. El tronco y la cara son las localizaciones más frecuentes. Puede haber malestar general y febrícula.
Ese dolor previo hace que el zóster se confunda al principio con un problema muscular, con un cólico o incluso con un dolor de origen cardíaco, según dónde esté. Cuando aparecen las vesículas en banda el diagnóstico suele ser clínico y no requiere exámenes.
Por qué cuentan las primeras 72 horas
Los antivirales orales indicados por el médico frenan la multiplicación del virus mientras esta sigue activa. Se usa valaciclovir, famciclovir o aciclovir; los dos primeros requieren menos tomas al día, el aciclovir exige cinco. Iniciados dentro de las primeras 72 horas desde que salen las lesiones acortan el brote, bajan la intensidad del dolor y reducen la probabilidad de que quede dolor residual. Empezados más tarde siguen teniendo indicación en varios escenarios, pero el beneficio es menor. Al antiviral se suma el manejo del dolor, que en el zóster se trata desde el primer día y no cuando ya es insoportable.
La neuralgia posherpética
Es la complicación que más preocupa: dolor que persiste en la zona semanas o meses después de que la piel sanó, a veces con hipersensibilidad al roce. Es más frecuente a mayor edad, cuando el dolor del brote fue intenso y cuando el tratamiento empezó tarde. Los analgésicos comunes rinden poco aquí: se maneja con medicamentos para el dolor de origen nervioso, sobre todo gabapentina o pregabalina, que se empiezan en dosis baja y se suben de forma gradual. También se usan antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina o la nortriptilina, y lidocaína tópica según el caso. Conviene tratarla temprano.
Zóster en la cara: cuándo es urgente
Un brote en la frente, el párpado o la punta de la nariz puede comprometer el ojo y dejar secuelas visuales; ese cuadro se atiende el mismo día y muchas veces en conjunto con oftalmología. Un brote en el oído con dolor intenso, vértigo o debilidad de un lado de la cara también requiere atención inmediata. Lo mismo aplica si la persona tiene las defensas bajas, si las lesiones se extienden más allá de una banda o si hay fiebre alta.
¿La culebrilla se contagia?
No se contagia como culebrilla: nadie se contagia de zóster de otra persona. Lo que sí puede pasar es que quien nunca tuvo varicela ni está vacunado desarrolle varicela al contactar el líquido de las vesículas. Mientras las lesiones no estén en costra conviene cubrirlas, lavarse las manos y evitar el contacto con recién nacidos, embarazadas sin varicela previa y personas con defensas bajas.
La vacuna contra el zóster
Existe vacunación para adultos dirigida a prevenir el zóster y su dolor posterior: la vacuna recombinante adyuvada contra el zóster, que se aplica en dos dosis separadas por dos a seis meses. No contiene virus vivo, así que también puede usarse en personas con el sistema inmune comprometido. La indicación depende de la edad y del estado inmunológico, e incluye a personas que ya tuvieron un episodio de culebrilla, porque el zóster puede repetirse. En Colombia es una vacuna de acceso particular y conviene revisar disponibilidad y esquema en consulta antes de comprarla.
Qué no hacer durante el brote
No reventar las vesículas ni retirar las costras: así es como aparecen las sobreinfecciones y las marcas. No aplicar remedios caseros, tinta, pasta de dientes ni cremas con antibióticos sin indicación, porque irritan y complican la lectura de las lesiones. Y no esperar a ver si mejora solo: el tiempo que se pierde es justamente el que hace la diferencia en el resultado.
En la página de herpes en Bogotá resumimos cómo tratamos el zóster, el herpes labial y el genital en consulta.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que si la culebrilla da la vuelta completa al cuerpo es mortal?
No. Es una creencia muy extendida en Colombia y no tiene respaldo. El zóster típico sigue un nervio y no cruza la línea media. Cuando las lesiones se salen de esa banda o se dispersan por el cuerpo, lo que indica es que conviene estudiar el sistema inmune, no que el desenlace sea fatal.
¿La culebrilla deja cicatriz?
En la mayoría de los casos la piel sana sin marca si no se manipulan las lesiones. Cuando el brote fue muy inflamatorio o hubo sobreinfección pueden quedar manchas claras u oscuras, que suelen atenuarse con el tiempo.
¿Puede repetirse el herpes zóster?
Sí, aunque no es lo habitual. Un segundo episodio, sobre todo antes de los 50 años, es motivo para revisar el estado general de salud y las defensas.
¿El estrés causa culebrilla?
El estrés sostenido, el mal dormir, una enfermedad reciente o un tratamiento que baje las defensas favorecen la reactivación, pero la causa es el virus que ya estaba en el organismo desde la varicela.
Video del Dr. Daniel Cuestas sobre herpes zóster
El Dr. Daniel Cuestas explica en video qué hacer en los primeros días de una culebrilla.
Riesgos, contraindicaciones y efectos adversos
Los antivirales. El valaciclovir, el famciclovir y el aciclovir están contraindicados si hubo hipersensibilidad a cualquiera de ellos. Se eliminan por el riñón, así que en enfermedad renal, en adultos mayores y en personas deshidratadas la dosis se ajusta y se insiste en tomar agua. Lo más común es náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza y cansancio. Cuando la dosis queda alta para la función renal pueden aparecer confusión, somnolencia, alucinaciones o temblor, más probables en el adulto mayor: eso obliga a suspender y consultar el mismo día.
Los medicamentos para el dolor nervioso. La gabapentina y la pregabalina producen somnolencia, mareo, inestabilidad al caminar, visión borrosa, hinchazón de piernas y aumento de peso, sobre todo al inicio y al subir la dosis; por eso se titulan despacio y se advierte sobre conducir o manejar maquinaria. La dosis se reduce en falla renal. No se combinan con alcohol, y junto a opioides o sedantes aumentan el riesgo de depresión respiratoria. No se suspenden de golpe: se bajan de forma gradual. La pregabalina puede generar dependencia, así que en personas con antecedente de abuso de sustancias se vigila de cerca.
La vacuna. La vacuna recombinante adyuvada contra el zóster no se aplica a quien ha tenido reacción alérgica grave a alguno de sus componentes, y se posterga si hay una enfermedad aguda con fiebre o un brote de zóster en curso. Es una vacuna reactogénica: dolor, enrojecimiento e hinchazón en el sitio de aplicación, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y malestar digestivo en los dos o tres días siguientes, con más frecuencia tras la segunda dosis. Son molestias autolimitadas, pero conviene no programarla antes de un día exigente. La vigilancia posterior a su comercialización detectó un riesgo pequeño de síndrome de Guillain-Barré en mayores de 65 años.
Estos medicamentos son de venta bajo fórmula médica: los indica y los vigila un médico. Esta información es educativa, no constituye prescripción y no reemplaza la valoración médica. Los resultados varían según cada paciente.
Si sospecha un herpes zóster, escriba hoy mismo: Consultar por culebrilla por WhatsApp. También puede reservar en agendar cita.
Contenido revisado por el Dr. Daniel Cuestas, médico dermatólogo (Universidad El Bosque), docente universitario e investigador. Última revisión: octubre de 2026.




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